26 septiembre 2007
No recuerdo con certeza lo que hice el día anterior al 26 de setiembre del 2007. Durante la madrugada me despertaba por ratos, no dormía tranquilo, pero tampoco quería dormir. Quería estar ya a miles de kilómetros y unos minutos después no me quería ir. Miré hacia mi izquierda y ahí estaba ella dormida comos si nada fuese a ocurrir. Cerca de las 0530 decidí que ya no iba a seguir aplanchando la oreja y lo primero que vi fue a mi abuela que aun dormía o pretendía dormir. Así es ella dice que duerme pero lo hace con un ojo abierto, siempre pendiente.
Me despedí de mi madre, abuela y hermano rápidamente, no quería hacer de este día algo dramático y nunca me han gustado las despedidas, ¿a quién si? Con las bendiciones de mi mamá, me subí al carro junto con todos los santos qué mi abuela me encomendó. Mi papá nos llevaría al aeropuerto esa mañana de miércoles soleado. De camino pasamos por Priscilla, Letty que iban rumbo al norte. Llevábamos días hablando de este día en especial, el día en que ellas dos partirían para New York y yo para Francia.
Despedirme de mi papá me preocupaba. Él es una persona que por lo general no demuestra lo que siente, pero a lo mejor era en el silencio donde mejor deja ver lo que lleva en el corazón. Estacionamos en el área de salidas del aeropuerto, teníamos unos minutos antes de que el tránsito comenzara a “enjachar” por estar mucho tiempo ahí. Bien para mi papá, así tendría una excusa para poder salir de ahí huyendo sin demostrar que le dolía mi partida y mucho menos dejar caer como mi madre y abuela unas lágrimas. Mi papá se despidió rápido me abrazó fuertemente, se dio media vuelta sin mirar hacia atrás se subió al carro y se marchó, creo que así fue mejor.
La abracé fuertemente y después de un beso le dije lo que se le puede decir a la mujer que se ama cuando se va uno a ausentar un buen tiempo. La besé nuevamente y sequé las lágrimas de sus mejillas con besos, un beso más y cerré tras ella la puerta del carro. Mi papá no me miró, les dije Dios los acompañe y se marcharon.
Después de cumplir con todos los protocolos de seguridad y maletas del aeropuerto estaba listo para comer algo. Fuimos los tres a desayunar, no había mucho de donde escoger así que terminamos en Burger King. Después de un buen rato, en todo sentido de la palabra (casi siempre compartimos tiempo juntos en la mesa, comiendo y bebiendo, siempre momentos para atesorar), me despedí de Letty y de mi mejor amiga, a quien conozco desde que estaba pequeña y tenía afro.
hm! que diferente se lee la historia a través de tus ojos.... esa despedida ha sido lo mas triste que me ha pasado en la vida, hasta hoy.
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