Ropa limpia
Por fin la maleta llegaba a su
destino. Una llamada del día anterior me dejaba saber que hoy domingo me la
traerían. Así fue, temprano en la mañana estaba el joven vestido con ropa de
particular tocando el timbre de la entrada principal solicitando a “Monsieur
Víquez”. Ya voy “pa´bajo” le dije felizmente, no me entendió. Firmé el comprobante
de entrega y se marchó sin mirarme a los ojos. Ya tenía mis pertenecías en mis
manos y podía salir del pantalón caqui de cuatro días, y lo mejor de todo,
boxers limpios.