27 septiembre 2007
Tenía cerca de cuatro años de no ver a Gustavo (alias Gusten, así le decían cuando estuvo viviendo en Suecia durante un intercambio). El tiempo no hizo estragos en su persona o en la amistad, todo estaba igual que antes, siempre placentero y servicial. Entré al calor del apartamento de dos cuartos. Para mi sorpresa me encontré a Roberto acostado en la cama. El mundo es una isla muy, pero muy pequeña.