3.10.11

El viaje

26 septiembre 2007

Me acerqué a la puerta, era el último en la fila, presenté ambos documentos pasaporte y billete, seguí enrumbado para abordar el avión. Al aproximarme a la entrada tres señores conversaban, uno se alejó del grupo y me detuvo. Lo que recuerdo de este evento fue que el señor me cayó muy mal y que llevaba una camisa tipo guayabera de color beige oscuro.  Se presentó como un agente antidroga. Me preguntó cuál era la razón de viaje a Venezuela, le dije que no iba para Venezuela. Seguido preguntó qué entonces para adonde iba, Francia respondí.

¿Á qué va a Francia? (Pensé: ¿qué le importa?)
¿…y tiene permiso de trabajo, visa? (Véase respuesta anterior)
Permítame verla…
Seguido por lo menos me deseo un buen viaje.


Destino, Caracas Venezuela. Me tocó en medio de dos personas, un señor a mi izquierda y una señora a mi derecha. Tenía ya mucho tiempo de no subir a un avión, desde la última vez que viaje a Jamaica en el 2000. Había olvidado el vacío que se siente al despegar y lo que se siente al dejar atrás a mi país y a mi gente que tanto quiero y saber que seria por un tiempo casi indefinido.

El vuelo salió tarde media hora, normal, hasta los aviones son ticos. Estuvo bien, el viaje se me hizo un poco largo porque no hablé con nadie a principio y a parte de eso no podía escuchar música, sabía que el próximo vuelo sería de más de nueve horas, así que la batería del IPod no aguantaría tanto, tenía que ahorrarla.

Ya casi llegando a Venezuela se empezaba a ver las montañas y los techos de las casas, me recordó a Costa Rica. En esos momentos fue cuando la señora a mi lado me comenzó a hablar y me dijo que era venezolana y que visitó a la hermana que tenia no sé cuantos años de estar en Tiquicia con familia y todo. Estaba pensando ir mas seguido e inclusive vivir ahí, ya que la situación estaba mejor que en Venezuela, me explicó. Me aconsejó que me apresurara ya que el aeropuerto es grande y hay muchas puertas y la que me tocó estaba casi al final, tras de eso ya íbamos retrasados. Aterrizamos bien y nos bajaron con escalera y nos llevaron al aeropuerto en bus.

A pesa del retraso si tenía tiempo, así que fui al baño y medio pasé a ver un par de ventanas. En la puerta de abordaje revisaron mis papeles y mi bulto. Ya me disponía a entrar cuando llegó un soldado y dijo que me iba a arrestar. Al parecer, tenía una similitud con un árabe fugitivo que andaba buscando. El oficial que revisó mis papeles le dijo, en un tono fuerte, que no fuera tonto qué acaso tenía cara de árabe. Lo enjaché y seguí. “Pase adelante y tenga buen viaje señor William” me dijo el primero oficial.

Subí al avión de Alitalia, este más grande que el anterior, con dos asientos a cada lado y tres al medio. Me tocó en el puro centro de la fila. Un muchacho a mi izquierda que no dudó en cambiarse de asiento para compartir con soledad. A la derecha una muchacha de Guatemala u Honduras, qué comenzó a hablarme. Yo no tenía muchas ganas en ese momento, ya después cuando llegamos a Italia me sentí un poco mal por mi descortesía.

Antes que despegara el avión pregunté a la azafata si me podría cambiar de asiento, había muchos asintos sin ocupantes, asintió con la cabeza y me moví. Estaba solo, con ventana, frente al ala derecha. Creo que pasaron como tres películas y ninguna servia para nada. Para terminarla de hacerla la placa donde se conecta la espiga de los audífonos de mi asiento estaba mala al igual que la del asiento a la par.  La única película que medio vi, tuve que sostener la placa con una mano para poder escuchar. Creo que debido a esto no me gustan para nada las películas de Spider-man, o ¿será porque son malas?

HORRIBLE...
Estaba muy aburrido ya no tenia nada que hacer y había mucha gente dormida. Fui a la parte de atrás para tomar algo e ir al baño a hacer fotos, en otras palabras a hacer feo, más bien… HORRIBLE. Cuando regresé había una luna impresionante, no dejé escapar la oportunidad de captarla en una par de fotos, pero me regañaron por hacerlo. Como niño mal tratado me sentí y seguía aburrido. Creo que era ya la desesperación por llegar. Vivir lo que no había podido soñar antes. No tenía ni  la más minima idea que esperar.




27 septiembre 2007...en algun lugar del Oceano Atlántico


La luna desde la ventana

Gracias a Dios llegamos a Milán y, seas tonto, estaba cansado. Por cierto aquí, al igual que en el aeropuerto anterior nos bajaron por escalera y nos llevaron en bus, algo me decía que en Paris sería lo mismo. Grande ese aeropuerto, tanto que camine cerca de 20 minutos para llegar a la puerta donde me tocaba. Ya estábamos dentro del avión cuando anunciaron que el vuelo se iba a retrasar media hora por lo menos, así que a bajarse y esperar.

Llegando a Milán
No habían tiendas que me llamaran la atención así que estuve mucho tiempo sentado viendo gente y modas feas o extrañas, no sé, lo que mejor encaje a cada gusto. Lo que mas recuerdo fue que pasaron dos asiáticas con botas de hule de colores muy peculiares. Botas de hule, lo que en mi país es considerado peor que una prenda fuera de moda aquí parecía ser lo mas novedoso, extraños animales somos los seres humanos.

Por fin podíamos abordar nuevamente. Sentado cómodamente y esta vez con ventana, ya sentía en mi estomago las ansias de llegar y tocar suelo francés. Un despegue más, unos horas mas y estaría arribando por fin. Nublado estaba el día, la visibilidad era casi nula desde la pequeña ventana ovalada. Yo deseaba ver Paris desde las alturas, ya deseaba estar ahí.

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