Gustavo me acompañó a comprar mi boleto para viajar a Rouen. Debía estar el lunes bien temprano, uno para verme con la profesora que estaba a cargo mio e ir a la primer reunión de asistentes de Normandie.
Tras un vidrio, bastante grueso, estaba la joven dama que me lo vendería. Gustavo con una sonrisa de “vamos a ver como le va” me dijo: Dele, cómprelo usted…
A pesar de tenerlo al lado me sentía inseguro. Ni siquiera podía pronunciar bien el nombre de la ciudad que sería mi hogar y en ese momento sentí las gotas de sudor que corrían los 100 metros cuesta abajo sobre mi espalda. Con voz tímida le dije “un billet, s'il vous plaît”, lo que siguió a partir de ese momento es una laguna mental, como si hubiese caído en un sueño profundo, no recuerdo nada. Claro, que no me desmayé, al regresar en mi mismo, Gustavo hablaba y unos segundos después tenía el boleto entre mis dedos.
Lo admiraba como el bicho calvo, semidesnudo, de dientes torcidos admiraba a su preciado anillo. Hoy dormirás a mi lado preciado rectángulo impreso en papel posiblemente reciclado.
Ya en casa, Gustavo, me explicaba como llegar a la estación donde abordaría el tren. Lunes por la mañana en la Gare du Saint Lazare y de ahí a Rouen, fácil,…estaría por verse…
| Le billet |
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